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"I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member." Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

jueves, 11 de noviembre de 2010

al margen


Si no miraste las dos temporadas de Fringe debés haber estado viviendo en un universo paralelo. La tercera temporada, la mejor serie de ciencia ficción del momento, arrancó en Argentina hace como tres martes atrás a las 10 de la noche en el canal Warner. Pero la vemos acá.
Escrita y producida por J.J. Abrams, uno de los creadores de Lost, Fringe no se planteó nunca como la sucesora de la célebre serie de los náufragos del Ocean 915, aunque hay que decir que le debe mucho a su estructura —acaso hasta ahora sin los riesgos narrativos de la primera.
La trama sigue por un lado la gran historia de cómo la tecnología abre puertas y crea brechas irreparables y, por otro, se mete en los rincones afectivos de los personajes. Asimismo, el relato va redescubriendo aspectos del pasado de algunos de los protagonistas junto con el espectador, lo que multiplica muchas veces la intriga.
Con elenco encabezado por la magistral Anna Torv —quien hace dos personajes a partir del final de la segunda temporada: la agente Olivia Dunham de un lado y otro de los universos paralelos que se franquean en la serie—, Fringe es cada vez más fascinante por su apuesta a los viejos misterios de la ciencia ficción —el poder titánico y demiúrgico de la ciencia y la tecnología— y por la calidad de sus actores: Lance Reddick (el agente Broyles), John Noble (el doctor Walter Bishop, padre de un descubrimiento científico monstruoso cuyo parangón podría ser el Frankenstein de las versiones de Mary Shelley y Brian Aldiss) y Joshua Jackson (Peter, hijo de Bishop en la ficción).
Además de Abrams, la lista de creadores de Fringe incluye a Alex Kurtzman y Roberto Orci (responsables de Star Trek y Alias) y a los productores ejecutivos Jeff Pinkner, J.H. Wyman y Bryan Burk.