socio

"I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member." Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

viernes, 18 de agosto de 2017

metáforas chinas

Una lectura de El mármol, la novela de César Aira sobre supermercadistas chinos.

Para Dang Dai

Pasaron ya seis años de la publicación de El mármol, la novela de César Aira protagonizada por supermercadistas chinos del Bajo Flores porteño. La releo y me pregunto si realmente es la novela argentina sobre supermercadistas chinos. No importa que esos orientales, en el dibujo final de la trama de la novela, terminen siendo extraterrestres, es la mejor descripción de supermercados chinos que conozco. A ver, no me refiero al detallado inventario de cómo acumulan mercadería ni por qué contratan haitianos o paraguayos para que atiendan sus verdulerías –en Rosario, donde vivo, sólo concurro a supermercados chinos–, sino al trato con ese mundo que convoca desde las conversaciones de vecinas que antes tenían como recurso la charla de almacén (ahora devenida en trato con orientales provenientes del otro lado del planeta), hasta el intercambio con el comerciante que más sabe de mis hábitos y necesidades pero a duras penas le entiendo lo que dice.
Le pedí a Nora Avaro, mi amiga profesora de Literatura Argentina en Letras que nos juntáramos para que me explique si Aira se refiere o no a los chinos en su novela. Pero Nora me despachó por WhatsApp con un “Hola Pablo. ¿El mármol es la del súper chino? La tengo olvidadísima”. Así que tuve que recurrir a la relectura y el repaso de las teorías sobre Aira, ninguna de mi total conformidad. Por ejemplo, en Las vueltas de César Aira, Sandra Contreras –también rosarina– dice que la literatura de Aira está regida por el imperativo de la invención, y que la velocidad de la invención transfigura continuamente la naturaleza del objeto, y hace que la calidad del mismo pierda importancia. “No se trata de pensar la literatura como experiencia de conocimiento sino como pura acción”, escribe. Pero Sandra, urgida por categorías que la academia regurgita un par de veces al año, suele contarme cosas con las que me siento convocado a un diálogo que sucede entre desconocidos, sobre cosas que ignoro.
Prefiero la idea de un César Aira cuyos libros son “un informe de experiencia” (el concepto es de Daniel Link), que indaga en cada esquina de lo que llamaremos experiencia: eso que el arte narrativo atrapa justo cuando se escapa; una ciudad, el realismo de la anécdota que de repente deriva en disparate: “Esto no puede estar pasándome a mí”, escribe en El mármol, y de inmediato reflexiona: “Esa frase es el compendio del realismo”.

Trama

La anécdota de El mármol es si se quiere un disparate: nuestro protagonista –y hay que decir que Aira juega muy bien ese juego en el que algo del yo del autor se inmiscuye en la peripecia del narrador, lo dice Laura Estrin en su ensayo “César Aira, el realismo y sus extremos”: “Lo suyo es un realismo de la anotación y la velocidad: a mayor velocidad, mayor fidelidad. Su literatura tiende directamente a lo real. No tiene narrador, sólo autor (…), está ahí, en cada una de sus novelas”– se encuentra con los pantalones bajo en un espacio público. No sabe por qué lo hizo pero lo asalta el recuerdo de algo de mármol: un banco, una estatua. Es el término “mármol” –no el objeto– el que lo lleva a reconstruir lo que le pasó. Aclaremos: si es la palabra “mármol” el disparador del relato, la narración es la busca de una suerte de poética; en otros términos: su procedimiento es tanto el de la poesía como el de la narrativa (los mayores intereses de Aira en el terreno del ensayo fueron de algún modo poetas argentinos de cierta vanguardia: Copi, Alejandra Pizarnik, Osvaldo Lamborghini, Emeterio Cerro). Así que nuestro protagonista comienza por contarnos que fue a un supermercado chino en el que el cajero debe completar un vuelto y, con una minuciosidad fervorosa, le entrega una serie de objetos de escaso valor acumulados en una “percha” a un costado de la caja. El intercambio se produce en un cruce de líneas de diálogo que nuestro héroe no entiende en lo más mínimo pero deduce de gestos y señales. Así, para completar la suma de su vuelto escoge de esa percha, como al azar, esa “mercadería de Liliput”: unas pilas AAA chinas, un ojo de goma que al apretarlo emitía una lucesita roja (“en mi infancia –dice– eso habría parecido de ciencia ficción”), una “tabla de proteínas”, una hebilla dorada, una “cucharita lupa”, un anillo de plástico dorado, una cámara fotográfica del tamaño de un dado y, aún así, quedaba todavía un resto –el relato de la entrega de ese vuelto ocupa el capítulo primero– y el cajero chino ofrece, para completar, lo que llama “glóbulos de mármol”. Allí nos enteramos, al borde de la carcajada, que se descubrieron en “zonas socialmente deprimidas” –luego sabremos que están en el Bajo Flores, en Buenos Aires– canteras de “pre-mármol”, una sustancia blanca atómicamente anterior al mármol que se descomponía en pelotitas divisibles, ultra baratas que, a fin de cuentas, servían para completar un vuelto de supermercado. Nuestro narrador descubre que acaso era esa la asociación con el mármol. Pero allí no termina la cosa.

martes, 15 de agosto de 2017

¿y ahora quién podrá ayudarnos?

El modesto crecimiento de la izquierda en las Paso.

Las primarias del domingo pasado, según los resultadosprovisorios el 97% de las mesas escrutadas hasta ahora, ubican a la Izquierda en el quinto lugar con casi un millón y medio de votos: un 6,3% del electorado contra el 8,6%, por ejemplo, que obtuvo el massismo o el frente Libres del Sur que encabeza el audiovisualista Fernando Pino Solanas.
Consultamos a Pablo Stefanoni, un reconocido estudioso de la izquierda en elecciones. Stefanoni estudió Economía en la UBA, vive entre Buenos Aires y La Paz, Bolivia, donde comenzó su carrera periodística y a la vez desarrolla una intensa actividad académica (fue corresponsal de Página 12 y Clarín en La Paz, director de la edición boliviana de Le Monde Diplomatique. Publicó varios artículos y algunos libros sobre Bolivia, el último es “Los inconformistas del Centenario. Intelectuales, socialismo y nación en unaBolivia en crisis (1925-1939)”, que es su tesis de doctorado en Historia cursado en la Universidad de Buenos Aires. Es jefe de Redacción de la revista Nueva Sociedad. 
—La izquierda (el trotskismo reunido en distintos frentes) creció en estas elecciones, ¿cómo analizás ese crecimiento en relación al de los 90, fines de los 80 o principios de los 2000?
Imagen tomada de Anfibia.

el antimacrismo es anterior a macri

Con los resultados de las primarias del domingo último en mano, Martín Rodríguez –quien se define un “sociólogo ilegal”– señaló en un artículo publicado en la revista digital Panamá que la oposición al macrismo se parece mucho a lo que fue la oposición al kirchnerismo hace cinco años.
Más allá de los números, el electorado refrendó al gobierno nacional. Valen todas las consideraciones: desde la nacionalización de la campaña –como si los comicios, como decía un tuitero, no fueran siempre presidenciales– hasta el fuerte respaldo que recibió Cristina Fernández de Kirchner en Buenos Aires luego de dos años intensos de demonización de su figura. Pero el oficialismo se impuso en la mayoría de las provincias, vapuleó a los gobernadores y, con un desaparecido en plena campaña y un candidato que hubo que esconder en el último tramo de la carrera electoral en Buenos Aires, empardó con el kirchnerismo.
Ahora falta que estos resultados se confirmen en las elecciones generales de octubre.
“El pueblo argentino –analiza Martín Rodríguez– les votó hegemonía, su 1985-1993-2005, y por ende les otorgó la capacidad potencial de realizar verdaderas transformaciones y a la vez intentando poner voluntad en su debilidad política aparente, en esa suerte de ‘gobierno sin relato’ al que el anti macrismo con la potencia simbólica del progresismo relata más. A efectos de su micro-segmentación, el macrismo parece narrado centralmente más por sus otros. Pero ya no será la minoría o el ‘accidente’ histórico (del que hablaba Carlos Pagni) el subterfugio para su inacción. Se asistirá probablemente a una concentración del poder inédita en la historia argentina: nunca antes el poder de los votos, del Estado y de la Clase habían estado reunidas en torno al mismo grupo de personas. Único partido nacional, la transición del PRO al PAN. La chilenización social y política de la Argentina. ¿Qué hará el gobierno con tamaño poder? ¿Mantener el ‘gradualismo’ hasta lo que se pueda, por aquello de ‘equipo que gana no se toca’? ¿O empezar su verdadero gobierno, el de Mauricio Macri, el de las ‘reformas estructurales’? ¿Ha terminado ya la transición desde el populismo?”

game of tarantino

Además de obsesionarse por detalles dentro del mundo de Game of Thrones: halló la montaña –dentro de la diégesis, claro– donde los Niños del Bosque crearon a los Caminantes Blancos, RKRagan explora en Reddit similitudes de la serie con películas. Por ejemplo, encontró que el final del último episodio de la séptima temporada (el 5) de algún modo cita el principio de Reservoir Dogs, de Tarantino.




Y acá, en el minuto 7:11 de este video, la escena citada:

martes, 8 de agosto de 2017

guerra por el planeta de los monos

En la fundación de Roma –siete siglos antes de Cristo, según la leyenda–, Rómulo traza los límites de la ciudad y ordena que nadie los traspase. Pero su hermano Remo lo desafía, cruza los límites, hay una pelea y Rómulo termina matando a su mellizo. Roma se erigirá sobre la tumba donde yace Remo. La ciudad, cuna de la civilización, nace en ese crimen originario. Para decirlo con un concepto más moderno: no hay acto de civilización que no lo sea también de barbarie.
La historia de Los Monos, que Germán de los Santos y Hernán Lascano siguen a través de varios hilos en su libro Los Monos. Historia de la familia narco que transformó a Rosario en un infierno narra lo que podríamos llamar la refundación de Rosario a comienzos de los 2000, cuando comienzan a expandirse las cocinas de cocaína en manos de grupos criminales familiares, con la complicidad de policías –la mitad de los 25 procesados por la causa son agentes policiales de rangos medios y altos– y empresarios que inyectaron el dinero sucio, ensangrentado de la droga a través de inversiones que van desde autos de alta gama hasta la compra de propiedades.
“Los monos”, la historia del clan Cantero que narran De los Santos y Lascano es también el dibujo de un mapa de la ciudad, de sus límites y su tolerancia: la violencia que generó el narcotráfico a través de bandas criminales comenzó a ser un dolor de cabeza para las autoridades políticas una vez que los muertos comenzaron a salpicar las veredas del centro: el Fantasma Paz en Corrientes y 27 de Febrero; el Quemadito Rodríguez en Pellegrini y Presidente Roca. Sin embargo, para cuando esos muertos asaltaron la vista de los ciudadanos respetables de la zona céntrica –donde la tasa de homicidios es equivalente al de algunas ciudades europeas– en la zona sur, en los barrios La Tablada y Las Flores, donde se concentraba la actividad de Los Monos, ya había muerto un tendal de de jóvenes que, a falta de perspectivas, habían abrazado la causa y la economía narco; además de los inocentes que quedaban en medio de los disparos. Entre los caídos de esas zonas donde las crisis sociales y económicas encuentran sus primeras víctimas, el libro también cuenta a las familias desplazadas porque los narcos se apropiaban de sus casas para usarlos como búnkeres de venta de drogas.
“Cuando los flujos económicos allí generados se insertan en la economía –leemos en la página 259–, las marcas de sangre dejan de verse”.
Fotografía de Marcelo Manera publicada en La Nación.

martes, 1 de agosto de 2017

lecciones maquiavélicas


"Me gustaría enseñarles el camino al infierno para que puedan alejarse de él".

El infame filósofo italiano Nicolás Maquiavelo escribió esas palabras en 1526, cerca del final de su vida. Advirtió a los ciudadanos de la República de Florencia del siglo XVI que no debían ser engañados por los líderes astutos.

El libro más famoso de Maquiavelo, “El Príncipe”, es visto por lo general como un manual de instrucciones para tiranos, y es de algún modo así. Pero hay más Maquiavelo que eso. Es cierto que enseñó a los gobernantes cómo gobernar despiadadamente, sí, pero al mismo tiempo mostró a los gobernados cómo los estaban conduciendo.

En otras palabras, entregó un manual para los dos lados.
Mauricio Macri y Donald Trump (fuente: el gran diario argie).

jueves, 27 de julio de 2017

este jueves en vivo

La gente de El Corán y el Termotanque me invitó este jueves a partir de las 21 –en Santiago 989, casi San Luis (Mercado Solidario)– a su radio en vivo, en la que conversaremos bajo la consigna "Entre imágenes. Una conversación sobre cine".
Juan Campos, que se comunicó conmigo para la invitación, me escribió: "El programa, de todos modos, se anuncia de esta manera: Hay quien dice que vivimos en la sociedad de la imagen y que ésta, paradójicamente, neutraliza toda imaginación. ¿Es así? ¿Hemos perdido la capacidad de imaginar? ¿Cómo se produce cine hoy? ¿Cómo cambió la manera de ver y hablar de él? ¿Cómo piensa un productor audiovisual en tiempos de cámaras para todxs? ¿Dónde están sucediendo cosas prometedoras? ¿Qué lugar ocupa Hollywood en un escenario que es global?"
Y agrega: "La idea es que compartas la 'mesa' con Lucas Paulinovich y Ezequiel Gatto –que son los conductores– y Elad Abraham que va a ser el otro invitado, que está laburando en un proyecto audiovisual en concreto."
Bueno, no puedo sentirme menos que honrado, espero estar a la altura de las circunstancias.
Admiro a los que conozco de ese grupo, pero tienen el hábito de difundir sus acciones en esa red social

martes, 25 de julio de 2017

la grieta según maquiavelo

Un periodista de Vox entrevista a Erica Benner, profesora de Filosofía Política de Yale, e inquiere cuáles son las lecciones actuales de Maquiavelo. Entre otras cosas, ella responde:
"The key question for Machiavelli, apart from all the philosophical questions about human nature, is how to defend democracy or a republic. He thinks democracy is the best form of government, and he’s always asking why some last longer than others."He sees two big problems at the root of democracies. One is partisanship, and by that he doesn’t necessarily mean organized political parties but rather a society that ends up divided into parts or teams or camps. When people start to see themselves as rivals to the death, as groups with divergent interests and visions of society with no compatibility, you can’t sustain a democracy. Civil conflict was a central concern of his for that reason."*
La lucha de clases no está ausente del análisis, si se sigue leyendo la entrevista.

* La pregunta clave para Maquiavelo,además de todos los interrogantes filosóficos sobre la naturaleza humana, es cómo defender una democracia o una república. Él pensaba que la democracia era la mejor forma de gobierno, y siempre se preguntaba por qué algunas duraban más que otras.
Él observa dos grandes problemas en la base de la democracia. Uno es el partidismo, y no se refería necesariamente a a la organización política partidaria, , sino más bien a una sociedad que termina dividida en partes, grupos o bandos. Cuando la gente comienza a verse entre sí como rivales a muerte, como grupos con intereses divergentes y visiones de la sociedad incompatibles, no se puede sostener una democracia. La confrontación civil fue una de sus principales preocupaciones por esa razón. 

lunes, 24 de julio de 2017

cultura popular de la era trump


(Traduje esta nota pensando en explorar las expresiones populares de la era Macri.)

Para quienes nos pasamos los últimos seis meses rastreando la evolución de una nueva categoría de entretenimiento, la cultura pop de la era Trump, el el anuncio de las nominaciones al Emmy del 13 de julio proporcionó dos titulares: “Saturday Night Live” (SNL) recibió 22, de lejos la mayor cantidad en sus 42 temporadas de historia; y “The Handmaid’s Tale” (serie ovacionada en el mundo, basada en la novela de 1985 de la Nobel canadiense Margaret Attwood) obtuvo 13, colocando al fin a Hulu (una plataforma on demmand similar a Netflix) en el mapa de los premios y confirmando que la teocracia estropeada de Gilead (el país ficticio en el que sucede la serie) ahora se encuentra entre las muchas distopías estadounidenses a disposición de los consumidores (los Estados Unidos aparecen divididos en la ficción, ambientada en una suerte de presente alternativo en el que una pandemia de esterilidad azota a la humanidad y las mujeres son sometidas a su rol reproductivo). Estos espectáculos de televisión son, a su modo, dos respuestas diferentes a la pregunta que se formula hoy día en el mundo del entretenimiento, es decir, ¿cómo lidiar con la pesadilla actual? SNL (un show con sketches que trabaja con la actualidad cada sábado a la noche) encarna la intención: incluso cuando el espectáculo falla en su ejecución, entiende que su misión es reprocesar los eventos de la semana en contrapartes salvajes, con profusión de memes y/o momentos de las redes sociales que pueden convertirse en GIFs (imágenes animadas) y comentarios a través de la sátira que “destruyen”, por lo menos el fin de semana, todas las cosas que sabemos se levantarán de nuevo, decididamente intactas, el lunes por la mañana. Para un programa que se a lo largo de décadas surfeó entre cosas y situaciones que eran relevantes y las que no, la elección de Donald Trump como presidente de EEUU fue un llamado a reafirmar la acción, y no fue de extrañar que entre sus nominaciones una fuera para Alec Baldwin –con tanta frecuencia caracterizado como Trump que tenía que ser categorizado como regular en la serie– y uno para el personaje Sean Spicer (vocero de la Casa Blanca), que protagoniza Melissa McCarthy (bueno, fue divertido mientras duró: el jueves pasado Spicer anunció que dejaba el cargo en agosto).

Un triunfo del arte
"The Handmaid's Tale": imagen tomada de Independent.

Ver SNL en la era Trump es un juicio en el acto, en tiempo real. El espectáculo es prácticamente interactivo, casi incompleto sin nuestras reacciones. Pero el reconocimiento de “The Handmaid’s Tale” expresa algo diferente: nuestro deseo colectivo (e irrazonable) de que el arte se haya adelantado a representarlo todo. Nadie que haya aclamado a “The Handmaid’s Tale” afirma que su visión de un mundo en el que la estructura de poder masculina convierte a las mujeres en ciudadanos de segunda clase fue sólo un golpe de suerte en la oscuridad, o que la forma de expresar algunas de las más espantosas retóricas de la derecha, así como sus estrategias políticas en esa narrativa es mera casualidad. En cambio, le damos mucho crédito por haber llegado primero –por haber visto el lejano futuro en 1985, cuando se publicó la novela de Margaret Atwood, y el futuro cercano de abril de 2016, cuando se anunció la serie.
No importa que Atwood estuviera escribiendo, hace más de 30 años, sobre sus preocupaciones políticas feministas, con las que ya estaba apasionada y alarmada; hoy día se siente más irresistible venerarla por haber descubierto un rincón, antes que mirar por la ventana. Muchos han llamado a “The Handmaid’s Tale” profética, y ahora mismo, en el lugar donde la vida real y el entretenimiento se encuentran, no hay alabanza más alta. En busca de un liderazgo oracular creíble, que los políticos y los expertos fracasaron en ofrecer, es tentador recurrir al arte y, posteriormente, tomar prestado de ese arte, como lo han hecho las mujeres al usar las ropas rojas y los sombreros blancos en las protestas contra el delito del aborto en varios estados. Ver “The Handmaid’s Tale” es como decir “Ella lo vio venir” –y decir que lo vio venir es, sobre todo, una expresión de fe en un momento en que se la siente escasa.

domingo, 16 de julio de 2017

el hombre quieto

Deadline nos infoma que George A. Romero (1940-2017), el creador de los zombies tal como los conocemos, murió este domingo en su casa de Toronto (Ontario, Canadá) a los 77 años. La escena que describe la noticia es conmovedora: tras padecer un cáncer de pulmón Romero murió en compañía de su esposa y su hija mientras escuchaban la banda de sonido de The Quiet Man (el film de John Ford estrenado en 1952 con música de Victor Young).
Como escribió Joseph Roth: "Dénos Dios a todos nosotros, bebedores fumadores, tan liviana y hermosa muerte".

martes, 11 de julio de 2017

stranger things reloaded

“Algunas puertas no pueden cerrarse”, dice el póster promocional de la segunda parte de la serie “Stranger Things 2”, que Netflix difundió hoy. Además, se conoció la fecha del estreno: el 27 de octubre próximo, cuatro días antes de la celebración del Día de los Fieles Difuntos, que en Estados Unidos se conoce como “Víspera de Todos los Santos” (All Hallows’ Eve: Halloween). De hecho, los cuatro niños que protagonizaron la primera temporada, pueden verse en el primer tráiler de esta continuación de la serie enfundados en trajes de “Los Cazafantasmas”: el estreno de la película en su país de origen fue en junio de 1984, por lo tanto la serie transcurre alrededor de la celebración de Halloween de ese año.

La segunda temporada tendrá nueve episodios, uno más que la primera. Incluso conocimos los títulos de cada capítulo cuando se publicitó el primer “teaser” (un pantallazo de una escena): “Madmax”, “El niño que resucitó”, “El huerto de calabazas”, “El palacio”, “La tormenta”, “El renacuajo”, “La cabaña secreta”, “El cerebro”, “El hermano desaparecido”.
Si la primera temporada narró la apertura de un portal a una dimensión oscura y tenebrosa de la misma realidad, la segunda continúa ese camino y las consecuencias parecen ser mucho más severas.
Los cuatro jóvenes amigos vuelven a recorren en bicicleta los caminos rurales del pueblo de Hawkins –una localidad ficticia en un condado de Indiana– tras los experimentos desmadrados del Hawkins National Laboratory del que escapó Eleven (Once, en español), la niña con poderes telekinéticos, en la primera temporada.
Según contó Matt Duffer (uno de los creadores de la serie) a periodistas de EW, se mantendrá en la segunda temporada el enfoque de la primera. Ahora, mientras la primera se inspiraba en conocidas películas de la era VHS como “ET” y films más entrañables (“Cuenta conmigo”), la segunda tendrá toques mayores de ciencia ficción, a lo James Cameron (su película “Terminator” es de 1984), y se situará un año después que la primera.

martes, 4 de julio de 2017

arrepentido de twitter

La entrevista se publicó en el New York Times el 20 de mayo pasado, poco después de que Donald Trump declarara que había llegado a la presidencia gracias a Twitter. El entrevistado es Ev Williams, creador de Blogger, de Twitter y, desde 2012, de una plataforma de publicaciones llamada Medium donde se alienta a los miembros a publicar mucho más que 140 caracteres y combate la idea de que las historias se cuenten en imágenes: una vuelta a la palabra que nadie cree que vaya a convertirse en un gran negocio.
En esa entrevista, entonces, Ev Williams (@ev) dice que lo siente si la popular plataforma que cofundó ayudó a colocar a Donald Trump en la Casa Blanca. Dice también que el rol de Twitter en el ascenso “populista” de Trump es “algo muy malo.
Williams, de 45 años y con una larga como emprededor de internet que lo llevó de su Nebraska natal a Texas y Silicon Valley, le dice David Streitfeld, el periodista del NYT, que la internet “está obviamente rota porque premia los extremos”.
Que se equivocó, dice, al pensar que el mundo sería un lugar mejor si existiera una plataforma en la que todos pudieran hablar con libertad e intercambiar ideas.
Tras la declaración de Williams “Creo que la internet está rota”, Straitfeld enlista lo que parecen las consideraciones que se tiran en la conversación: “La gente usa Facebook para mostrar suicidios, palizas y asesinatos en tiempo real. Twitter es un nido de trolls y abusos que parecen imposibles de detener. Las falsas noticias, ya sean creadas por ideología o por ganancias, se propagan sin freno. Cuatro de cada diez usuarios adultos de Internet dijeron en una encuesta de Pew que habían sido hostigados online. Y eso fue antes de que la campaña presidencial se calentara el año pasado”.
El domingo, Donald Trump parece haber respondido “in extremis” a Ev Williams con el tuiteo de una imagen trucada en la que derribaba de un puñetazo a un periodista de la CNN –a la que le declaró la guerra–; también tuiteó: “I am thinking about changing the name #FakeNews CNN to #FraudNewsCNN!” (“¡Estoy pensando en cambiar el nombre #NoticiasFalsas CNN por #NoticiasFraudulentasCNN!”).
Así están las cosas.


sábado, 1 de julio de 2017

burocracia: ritual neoliberal

Como el jubilado de 91 años que se quitó la vida en la sede de Anses de Mar del Plata el jueves último, Mark Fisher también se suicidó este año en Gran Bretaña, donde vivía y había nacido, sólo que no había cumplido los 50 y todos esperábamos aún de él otros grandes libros, además de Realismo capitalista.
El suicidio, claro, es algo difícil de atribuir al capitalismo. Fisher había escrito mucho sobre este asunto, por ejemplo, publicó en 2013 un texto sobre su depresión: “Escribir sobre la propia depresión es difícil. La depresión está en parte constituida por una voz ‘interior’ que te acusa de auto-indulgencia –no estás deprimido, solo sentís lástima por vos mismo, calmate– y esta voz es susceptible de ser activada cuando hacés pública tu condición. Por supuesto, esta voz no es una voz ‘interior’ en absoluto; es la expresión internalizada de fuerzas sociales reales, y tienen un interés particular en negar cualquier conexión entre la depresión y la política.”

lunes, 26 de junio de 2017

el ajuste que se viene

El 25 de mayo pasado, desde Seúl, Corea, el periodista Alejandro Bercovich escribía para su columna en DiarioBae: “El momento bisagra que atraviesa la República de Corea tiene especial interés para Argentina ahora que Cristina Kirchner vuelve a crecer en la escena política criolla, dado que su desarrollo tardío fue un ejemplo a seguir para varios economistas de su gestión. A diferencia de Australia, el modelo con el que sueña el equipo de Mauricio Macri, este país no basó su salto adelante en la explotación de los recursos naturales -que casi no tiene- sino en la industria manufacturera, que pasó de representar un 14% de PBI en 1965 (menos que en Argentina hoy) al 31% en 2015”. El párrafo, incluido en un análisis económico, es también parte de una crónica, en la que Bercovich –autor de “Estoy Verde” (el libro en el que describe la dolarización de la economía argentina), columnista en C5N en el programa de Gustavo Sylvestre y quien tiene desde este año su programa en RadioConVos.com todos los sábados de 10 a 13– describe el modo en que los coreanos circulan por la calle y cómo actúan en el trabajo.
Imagen tomada de "Notero de a pie".

Aunque especializado en Economía, los intereses de Bercovich son variados y fundamentados, según puede leerse en sus columnas y tal como se los puede escuchar en la radio porteña. Pero además, el párrafo también señala un trabajo metódico en el que cada dato, cada detalle y cada escena está acompañada de su contexto.
Hoy está escribiendo un nuevo libro con un economista de Rosario, pero prefiere mantener la reserva. En esta entrevista Bercovich analiza los temas más ventilados de la actualidad política y reflexiona a la vez sobre su propio trabajo.
—Como periodista especializado en Economía, ¿cómo evaluás esta situación en la que desde un gobierno que tomó medidas económicas drásticas, se augure que las elecciones se definirán por la política?
—Me parece que esto de que la elección se defina por la política tiene que ver con que hay un núcleo duro de apoyo al gobierno de (Mauricio) Macri que es indiferente a la situación económica, es un apoyo estrictamente político, ideológico, que tiene que ver con el rechazo al kirchnerismo, a la corrupción. Pero también el rechazo a muchas de las políticas económicas que significaron mejoras en niveles de vida para amplios sectores de la población. Ahí me parece que la lectura que hizo el gobierno es correcta y por eso le va a seguir yendo bien. Confrontando con el kirchnerismo se evita que lo midan por sus resultados económicos.

domingo, 18 de junio de 2017

bien, nada

En las propiedades del archivo de Word se establece que fue creado "‎lunes, ‎16‎ de ‎mayo‎ de ‎2005, ‏‎10:24:40 p.m."

Por Elena Makovsky (9 años entonces)


En Buenos Aires, en la Feria del Libro. Afuera había un lío atroz porque es un lugar donde se presentan un montón de libros entre todos esos libros se presenta el de Luis María Pescetti un recital muy divertido donde hay canciones juegos y por supuesto lee partes del libro Chat Natacha chat. Pues el recital fue dentro de una sala. La sala era medio pequeña para tanta gente, alguna gente estaba atrás de unos barrotes que protegían la sala la gente se quejaba porque se veía en una pantalla pero no había sonido y cerraban las puertas y luego llegaron los equipos de sonido y se pudo escuchar bien. Leyó un cuento que está muy bueno que “Natacha” le pregunta a sus papás qué hacían cuando ella no estaba. Está muy bueno porque ella se preocupa de que sus padres pensaran en su mejor amiga “Pati” y no en ella. Cantó canciones como una que sus padres quieren sacar información sobre el chico y nada más las respuestas que le sacan son “Bien” y “Nada”. Entonces el público dice “Bien” o “Nada”, por ejemplo, le pregunta: ¿Cómo te llevás con tus amigos, te va bien en el cole? Y el público responde: “Bien”. Eso es lo que tiene “Luis”, tiene eso de que hace muchas cosas con el público y otros cantantes nada más cantan, divierten, pero no hacen nada con el público, en cambio Luis comparte mucho con el público.


sábado, 17 de junio de 2017

modo viernes

Y estuvimos nomás en "Modo Viernes", el programa que conducen Guillermo Martin, Gerardo Martínez Lo Ré (cuyo viaje transoceánico nos dio la oportunidad de sentarnos en su silla) y Fabio Rodríguez en Radio Universidad: el mágazin de una hora que te da tema para el fin de semana. Sorteamos bolsas camiseta de supermercado, como las que generosamente te daban en el súper hace poco más de un año atrás, esbozamos teorías acerca de las canciones de María Martha Serra Lima y nos despedimos con Fred Bongusto.

lunes, 12 de junio de 2017

el concepto del pene: cómo mofarse de los estudios de género en la academia

Este artículo se publicó originalmente en Skeptic y llegamos a él a través de la traducción de Marta Estévez Pequeño para SinPermiso. Para quienes lean en inglés, agregué hipervínculos del artículo original y otros de referencia.
El engaño
El supuesto científico y metacientífico androcéntrico de que el pene es el órgano reproductor masculino es apabullante y, en gran parte, indiscutible.
Así es como empezamos, usamos esta oración absurda para presentar un «artículo» de 3.000 palabras que no es sino un completo sinsentido disfrazado de erudición académica y que, posteriormente, una revista académica del ámbito de las ciencias sociales con revisión por pares aceptó y publicó.
Este artículo nunca debería haberse publicado. Con el título «El pene conceptual como un constructo social», nuestro trabajo «argumenta» que «El pene con respecto a la masculinidad es una construcción incoherente. Se defiende así que el pene conceptual se comprende mejor no como un órgano anatómico, sino más bien como una construcción social performativa y un constructo difundido a nivel social». Todo ello con el objetivo de demostrar la afirmación del filósofo David Hume de que existe una profunda brecha entre lo que es y lo que debería ser. Nuestro artículo, ese que nunca debería haberse publicado, se publicó con acceso abierto, lo que significa que está disponible para todos los lectores y no está sujeto a pago, en la revista con revisión por pares Cogent Social Sciences. En caso de que se elimine el PDF, lo tenemos guardado.

sábado, 10 de junio de 2017

la bufanda paradisíaca

Viernes 9 de junio de 2017, conversación por WhatsApp con un amigo. Cercené algunas partes y cambié uno de los nombres. (Sobre el título de esta entrada véase Murena.)
Le pregunto (es que me encararon un trabajo que me cuesta mucho definir):
—Qué es para vos el monumento a la bandera?
Dice:
—Fá. Una obra arquitectónica filomasónica, o masónica. Adónde íbamos cuando nos hacíamos la rata en el Industrial. Una de esas veces perdí algo que quería mucho.

—¿Qué perdiste?
—Yo tenía 14 años, estaba enamoradísimo de mi prima. Había pasado el verano en Estados Unidos, algunas semanas estuve viviendo en la casa de mi tío, ella aún vivía con ellos. Era su primer año en la Universidad, yo la acompañaba. Todo aquello me gustaba mucho, la nieve, el hogar de mi tío, el Kean College, lo distante y distinguida que era mi prima. Me regaló una bufanda que me gustaba mucho. Cuando llegó el invierno en San Nicolás la usaba todo el tiempo. Nunca perdió el perfume de mi prima. Una de las primeras veces que fuimos al Monumento de la Bandera, con el viento y la alegría de hacernos la rata, la perdí. Creo que también habíamos visto El último tango en París.
Imagen tomada de Wikipedia.

lunes, 5 de junio de 2017

empleos de feria

Imagen tomada de The Washington Post.

La quinta temporada de la serie House of Cards, con la que idóneos y neófitos accedieron a la ilusión de correr el telón de la trastienda de la política imperial, puede verse completa en Netflix desde el miércoles pasado.
Si las temporadas anteriores desarrollaron las estrategias de Frank Underwood y su esposa para mantenerse en el poder a costa de crímenes, lobbies y zancadillas, en esta la estrategia es el terror. En el último episodio de la temporada anterior Underwood desestimaba el daño que podían causar unos terroristas islámicos en suelo estadounidense con la frase: “Nosotros somos el terror”. Una buena síntesis del método argumental de la serie: confirmar eso que sospechábamos del imperio y la política, cerca de la realidad pero lejos de los matices y la ironía de la historia, como aquella vez que Franklin Delano Roosvelt declaró sobre Anastasio Somoza, el dictador nicargüense: “Es un hijo de perra, pero es ‘nuestro’ hijo de perra”.
Con el arrasamiento político que significa la irrupción del terrorismo y la declaración de guerra que Underwood busca en el Congreso estadounidense, queda atrás la pantomima política de buenas intenciones con las que el protagonista de la serie intentó seducir al electorado en temporadas anteriores: todas cotejadas de algún modo con la realidad política de Barack Obama, que en 2015 –cuando se emitió la tercera temporada– llegó a tener unos nueve millones de desocupados.
Fue entonces –en la tercera temporada– que Underwood armó un plan para generar empleo que llamó “America Works” (“Estados Unidos Trabaja” pero, también; “Estados Unidos funciona”).
Lo presentó, en síntesis, con estas palabras: “Esta noche les diré la verdad. Y la verdad es ésta: el sueño americano les falló. ¿Trabajar duro? ¿Seguir las reglas? No tienen garantizado el éxito. Vuestros hijos no tendrán una vida mejor que la que han tenido ustedes. Diez millones de vosotros no pueden conseguir un trabajo por mucho que lo intenten. Hemos estado inmovilizados por la Seguridad Social, Medicare, Medicaid, por el estado del bienestar, por los subsidios. Y esta es la raíz del problema: los subsidios. (…) Déjenme ser claro. No tienen derecho a nada. América fue construida en el espíritu de la industria. Tú construyes tu futuro. No te será regalado. Y el problema con Washington es que no les dimos las herramientas para construirlo. Y esto es exactamente lo que yo pretendo hacer. Nada de donativos. Trabajos. Trabajos realmente remunerados”.
Ni siquiera en la ficción se impuso el programa que, sin embargo, fue analizado por expertos economistas que le bajaron el pulgar en Forbes y el Washington Post.
Básicamente se trataba de un programa que cambiaba empleos de baja calidad por derechos.
La semana pasada vimos cómo una convocatoria a una suerte de “feria” de empleos impulsada por el gobierno nacional en los que se rifaban unos 10 mil puestos de trabajo convocó a unos 150 mil jóvenes en Buenos Aires.
Hace muy poco, en la revista española Ctxt, el economista británico Guy Standing señalaba que los únicos empleos que pueden generarse son de los de baja calidad. “Hay una inmensa confusión –decía Standing– entre empleo y trabajo. Debemos defender la capacidad y la libertad de las personas para elegir qué trabajo y a cambio de qué salarios y condiciones quieren ofrecerse en el mercado de trabajo”.
A las múltiples farsas con las que se repite la historia hay que sumar las que repiten farsas originales como la de House of Cards.



neoliberalismo o democracia

En esta entrevista publicada en el periódico californiano The Nation, Noam Chomsky explica cómo las élites de todo el espectro político han socavado las políticas sociales y ambientales al restringir la participación popular bajo la retórica de la libertad de mercado.



Durante 50 años, Noam Chomsky fue el Sócrates de Estados Unidos, una plaga pública con preguntas que pican. No le habla al ágora de Atenas, sino a una vasta aldea global dolida y ahora, parece, en peligro.
El mundo en problemas aún se abre camino hasta la puerta de Noam Chomsky, aunque sólo sea porque durante tanto tiempo se manifestó con franqueza sobre el torbellino que viene. No es que el mundo sepa qué hacer con las advertencias de Noam Chomsky sobre la catástrofe, recordemos el famoso fracaso del distinguido anfitrión televisivo William F. Buckley Jr. cuando se encontró con la ira helada de Chomsky acerca de la guerra en Vietnam, en 1969.
Ilustración de Susan Coyne en The Nation.

Hay una cosa extraña sobre Noam Chomsky: “The New York Times” lo llama “discutiblemente” el pensador público vivo más importante, aunque el periódico rara vez lo cita, o discute con él, y menos lo hacen los gigantes de las estrellas de la televisión. Y sin embargo, el hombre es universalmente famoso y venerado a sus 89 años: es el científico que nos enseñó a pensar en el lenguaje humano como algo incrustado en nuestra biología, no como una adquisición social; es el humanista que se burló de la guerra de Vietnam y otras proyecciones del poder americano, sobre bases morales antes que las consideraciones prácticas. Sigue siendo una estrella de rock en los campus universitarios, aquí y en el extranjero, y se ha convertido en una especie de Estrella del Norte para la generación post-Occupy Wall Street que hoy se niega a sentir el Bern-out (por Bernie Sanders, el político de izquierda que le peleó la candidatura a Hillary Clinton entre los Demócratas).
Por desgracia, sigue siendo una figura extraña en los lugares donde se hace política. Pero en su casa en el MIT (la universidad de Massachusetts), es un viejo profesor notablemente accesible que responde a su correo electrónico y recibe complacido a los visitantes como nosotros.
La semana pasada visitamos a Chomsky con una misión de final abierto en mente: buscábamos el relato alternativo de nuestra historia reciente de un hombre conocido por decir la verdad. Le habíamos escrito que no queríamos oír lo que él pensaba, sino cómo. Nos respondió que el trabajo duro y una mente abierta tienen mucho que ver con eso; también, en sus palabras, una “disposición socrática a preguntar si las doctrinas convencionales están justificadas”.