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lunes, 6 de junio de 2011

droga, cáncer y acumulación de capital

Si hay algo que muchas series cuentan –y por eso es tan intensa la expectativa que generan– es el imperio, es decir, el despliegue y el soporte simbólico sobre el cual el actual imperio estadounidense se sostiene y, claro, tambalea. Se nos rebatirá: sí, pero cualquier relato nacido del vientre de la bestia cuenta, de alguna manera, el imperio. Cierto. Pero no todas esas narraciones trabajan sobre sus afirmaciones, sobre sus lados A, para usar una imagen anacrónica. Es decir, 24, The Event, The Unit, por citar algunas tiras televisivas de cierto éxito, actuales y pasadas, dibujan una imagen del imperio desde la afirmación, se sostienen en los valores aceptados, más allá de las fallas: la democracia, la libertad, la defensa de la soberanía. Pero hay otras series que cuentan lo real del imperio —sin que necesariamente se ajusten a la realidad o, mejor, el realismo—, es el caso de Breaking Bad, cuya cuarta temporada arranca el 11 de julio próximo. Así que a ponerse al día con las tres primeras (son sólo 33 episodios).

Breaking Bad, creada por Vince Gilligan (escritor y productor de muchos episodios de The X-Files) para la cadena AMC, cuenta la historia de Walter White, un profesor de química quien, enterado de que va a morirse de un cáncer de pulmón, decide asociarse con un ex alumno para fabricar metanfetamina y asegurarle un futuro a su familia: su esposa espera un bebé y tiene un hijo con discapacidad motriz. Que no engañe el tono de comedia negra que muchas veces tienen los episodios (ambientados en Albuquerque, Nuevo México): el humor está allí para dar cuenta de eso que es imposible deslizar sin caer en el reduccionismo, que la relación entre el crimen y las drogas es el centro gravitacional del capitalismo. Si no, ¿de qué trata Boardwalk Empire, ambientada en la Atlanta de los años 20, cuando nacía la mafia, cuyos esbirros se habían formado en la recién finalizada Primera Guerra mundial? Lo mismo: crimen, alcohol ilegal y poder político corrupto (Boardwalk Empiere arranca sus segunda temporada en septiembre). Claro que una serie no es gran cosa por la grandeza de sus tópicos, sino por cómo despliega ese universo particular de sus personajes. Hasta ahora nuestro Vince Gilligan no ha fallado en eso.

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